“Cuando me equivoco no tengo problemas en dar marcha atrás”, lo manifestó el titular del PE al indicar que se podría modificar la restricción horaria para los espectáculos públicos y bailes.
Cuando el 10 de mayo del año pasado entraba en vigencia la polémica norma por la cual todos los espectáculos públicos debían finalizar, en toda la provincia, a las 4 de la mañana, no pocas fueron las voces que se alzaron en contra de esta medida, especialmente de aquellos que utilizan los fines de semana para dejar de lado sus obligaciones y salen en busca de esparcimiento.
La medida estaba acompañada de diversas medidas, que debían ser puestas en marcha por el propio Poder Ejecutivo. Estas iban desde la obligatoriedad de que las empresas de transporte urbano de pasajeros prestaran servicios todas las noches (entiéndase las madrugadas de los sábados y domingos), la optimización de los sistemas de seguridad o la rigurosidad de la aplicación de las normas que combaten el alcoholismo.
Las medidas que se tenían que poner en funcionamiento para que se tenga como “acertada” la decisión de cortar la diversión (sin importar si eran jóvenes o adultos), comenzaron, al poco tiempo a hacer agua por todas partes.
El pasado 10 de mayo, a la hora de hacer un balance de la restricción horaria, el propio gobernador manifestaba que “las estadísticas mejoraron, el resultado es favorable”, al tiempo que agregaba que “prefiero tomarme un tiempo para ver si tiene resultado, porque cuando se adopta una medida no se es dueño de la verdad. En esto hay que ser lo suficientemente amplio para reconocer que si no rinde frutos no hay qué seguir. Pero veo que sí está dando resultado”.
A lo que veía como que “estaba dando resultado”, ayer, en su charla con los periodistas reconoció no tener inconvenientes en dar marcha atrás, poniendo énfasis en el hecho de que muchas de las personas que salen de divertirse a las 4 de la mañana no tienen forma de volver a sus domicilios y, estos, deambulan por las calles hasta que amanece, exponiéndolos a diversos peligros en forma innecesaria.
En esta provincia para lo único que sirve el transporte público de pasajeros (léase ómnibus) es para que los empresarios soliciten permanentemente incrementos en el precio de los boletos, ya que no tienen ningún empacho en dejar a la gente sin los servicios a pesar de la inseguridad reinante. Era lógico de esperar que, de forma unilateral dejaran de brindar los servicios, tal como lo hicieron en innumerables ocasiones.
Es un buen momento para que se produzca una rectificación en el tema del horario de cierre de los boliches, pero también sería importante que se realicen los ajustes necesarios para que el servicio de seguridad esté garantizada y las estadísticas sobre accidentes se mantengan estables.
Una medida para aplaudir, luego de más de un año de recibir permanentes protesta, especialmente de los jóvenes tucumanos, que en muchos casos, a la hora de buscar su esparcimiento, sin restricciones, poniendo en peligro sus vidas al desplazarse hacia localidades de provincias vecinas.
Seguramente la rectificación por parte del gobernador José Alperovich será bien receptada, por lo que tendrán que ser, los involucrados en la actividad del divertimento lo encargados de que no se produzcan hechos que motoricen la aplicación de otras medidas restrictivas.